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El 57,7% de las mujeres ha practicado el sexting

La encuesta fue contestada por 130.000 representantes del sexo femenino de 191 países.
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Natividad Espinoza R.

Nada menos que el 57,7% de las más de 130.000 mujeres de 191 países que constestaron una encuesta reconocieron haber recibido o enviado al menos una vez mensajes, fotos y/o video con contenido erótico a través de sus celulares. Es decir, que han practicado el sexting.

El sondeo, realizado por el Instituto Kinsey de la Universidad de Indiana y Clue, una empresa de salud femenina con sede en Berlín, corresponde al más grande que se ha hecho sobre el compromiso de las mujeres con la tecnología sexual y fue el primero en explorar el tema a nivel global.

Bajo el título "Aplicaciones móviles de tecnología sexual: cómo difiere el uso en áreas globales de alta y baja igualdad de género", los resultados de la encuesta se publicaron recientemente en la revista PLOS ONE.

"Si bien los investigadores han realizado una amplia gama de estudios sobre sexo, amor y tecnología, hemos estado muy limitados en lo que sabemos fuera de América del Norte o Europa Occidental", dijo la autora principal del estudio, Amanda Gesselman, directora asociada de investigación en el Instituto Kinsey. "Este es el primero que ha podido brindarnos información sobre el uso de la tecnología en la vida sexual de un número tan grande de mujeres en todo el mundo", añadió la experta.

El hecho de que más de la mitad de las representantes del sexo femenino haya informado haber practicado el sexting fue una constante, independiente del país de origen.

Es más, los investigadores se sorprendieron al saber que las mujeres en países con mayor desigualdad de género informaron tener más de cuatro veces más probabilidades de reportar sexting que las de regiones más igualitarias.

"Esto sugiere que los ideales más conservadores con respecto a los roles de género no evitan que las mujeres se involucren en comportamientos tabú o prohibidos", dijo Virginia Vitzthum, profesora de antropología en la Universidad de Indiana, científica principal del Instituto Kinsey y científica investigadora principal de Clue. "Esta idea abre una línea de investigación nueva para comprender cómo las mujeres navegan por las expectativas sociales para satisfacer sus necesidades y deseos", agregó.

Aprender y mejorar

El estudio también detalló que las mujeres en lugares con mayor desigualdad de género tenían el doble de probabilidades de decir que habían usado apps para mejorar sus relaciones sexuales, mientras las de lugares con menor desigualdad decían más que habían usado apps para aprender sobre sexo.

Del 11% de las que informaron usar una app para mejorar su relación, las tres razones más comunes que dieron fueron permanecer conectadas con alguien que no podían ver en persona (5%); facilitar la exploración de nuevas experiencias sexuales, como juguetes o posiciones (3,6%); y ayudarlos a aprender lo que excita a su pareja (3,4%).

El estudio encontró además que el 21,8% de las mujeres usaba apps para hallar parejas. A nivel mundial, informaron que los tipos más comunes de parejas que buscaban eran a corto plazo (9%), para conversar y sextear (8,7%) y a largo plazo (8,6%).

"Este estudio brindó información sobre uso de la tecnología en la vida sexual de mujeres en todo el mundo.

Amanda Gesselman, autora del estudio

Ellas tienen menos opción de decidir sobre la duración de sus jornadas

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Para las mujeres es más difícil decidir la duración de sus jornadas laborales. Esto, según un estudio del Instituto Finlandés de Salud Ocupacional (FIOH, por su sigla en inglés).

De acuerdo a la investigación, entre trabajadores profesionales el 36% de los hombres siente que puede decidir sus propias horas de trabajo, mientras sólo un 19% de las mujeres dijo experimentar lo mismo. Y la diferencia está presente en los sectores municipales, estatales y privados.

Según el profesor de investigación Mikko Härmä, la incapacidad para influir en las horas de trabajo es más evidente en los con ubicaciones y horarios fijos.

"Por ejemplo, estas áreas complicadas pueden ser enfermeras del sector social y de salud, un representante de servicio en la recepción de un hotel o una tienda. Este tipo de trabajo se ha generalizado y son campos dominados por mujeres ", explicó Härmä.

Añadió que una forma de abordar este desequilibrio sería involucrar a los empleados en la planificación de turnos.

"Estos campos difíciles, especialmente los dominados por mujeres donde el trabajo está ligado al lugar y al tiempo, deberían desarrollar un modelo de planificación de turnos en el que los trabajadores estén más involucrados", comentó.